INTENTEMOS MEJORAR NUESTRA SALUD ALIMENTARIA

INTENTEMOS MEJORAR NUESTRA SALUD ALIMENTARIA

En estas ultimas semanas se ha producido una gran alarma sanitaria y social a cerca del brote de Listeriosis que ha ocurrido en nuestro país, más focalizado en la CCAA de Andalucía, el cual ha tenido consecuencias entre la población afectada.

Los consumidores, en general, desconocen en gran medida los riesgos sanitarios habituales relacionados con los alimentos que se consumen de rutina y también desconocen las principales medidas higiénicas a tomar en cada hogar para reducir estos riesgos sanitarios.

En concreto, la Listeriosis es una infección producida por la bacteria Listeria monocytogenes. Al contrario de lo que ocurre con la Salmonelosis y con la Campylobacteriosis, infecciones más conocidas por todos y de las que se suele hablar con mas frecuencia, hasta el momento, poco se conocía de la Listeriosis.

Listeria monocytogenes es una bacteria que se puede encontrar en los siguientes tipos de alimentos: leche cruda, elaborados lácteos a base de leche cruda, embutidos, vegetales crudos, carnes crudas o mal cocinadas, ahumados…

Esta infección afecta principalmente a personas de edad avanzada, población con sistema inmunitario debilitado, mujeres embarazadas y recién nacidos.

Disponemos de una legislación, el Reglamento (CE) 2073/2005, que regula, entre otros, la presencia de este microorganismo en los alimentos y establece los limites permitidos para cada uno de los diferentes alimentos que habitualmente consumimos.

A nivel laboratorial, se dispone de métodos analíticos tanto para investigar la presencia de este microorganismo como para poder hacer un recuento del mismo. Son métodos analíticos que permiten obtener resultados en un plazo entre 26-72 horas. Es importante en este sentido, seleccionar laboratorios que nos ofrezcan fiabilidad y seguridad en los resultados, ambas características se consiguen con la validación de los métodos analíticos y mejor aún, con la acreditación de los mismos.

Para evitar que esta bacteria se encuentre en los alimentos que consumimos disponemos de dos vías:

  1. Control estricto y adecuado en las empresas que producen y comercializan este tipo de alimentos: es un control que cada empresa tiene que diseñar en base a las características propias de su producción y debe servir como una herramienta de prevención.
  2. Seguimiento de una serie de medidas básicas de higiene en el hogar.

Me gustaría centrarme en el punto primero, sobre todo con la finalidad de animar a todas aquellas empresas que se dediquen a producir alimentos, a revisar, modificar y mejorar, si es necesario, sus propios sistemas de control de la producción.

A priori, puede parecer que una herramienta de prevención puesta en marcha basada principalmente en un control analítico tanto de la producción como  de las instalaciones, utensilios y personal, pueda no aportar mucho a los resultados finales de una empresa, pero es importante ser consciente de toda la información que arrojan este tipo de controles y de la utilidad en el día a día, ya que nos pueden ayudar a mejorar nuestro procedimiento de producción así como el protocolo de limpieza y desinfección establecido. Y esto ayudará a poner en el mercado un producto seguro para el consumidor.

Por este motivo animo a los responsables de estos controles analíticos a revisar los resultados obtenidos, así como a utilizar la información que arrojan estos resultados y si fuera necesario, establecer medidas correctoras, que sin duda ayudarán a mejorar la calidad de la producción y por tanto seremos capaces de poner en el mercado productos seguros para todos nosotros.

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